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    LA SILLA DEL ARTISTA

    Esta es una historia sencilla. La siguiente silla perteneció a un artista anónimo, uno de esos que plasman sus obras en lienzos, dibujan retratos a carboncillo o pintan paisajes con una gran variedad de pinturas o diferentes pinceles. Un buen día, decidio cambiar de silla y regalarle esta a una amiga guitarrista. A su amiga le venía bien pues al no tener reposabrazos le venía genial para poder ensallar con su instrumento. La silla obviamente, presentaba un aspecto deteriorado y con gotas de pintura. Para esta ocasión la clienta eligió dos telas (la segunda tela no sale expuesta en la foto, lo siento). Quería algo a dos tonos y le…